Las brochetas asiáticas tienen algo de adictivo. Es un hecho. Es algo de lo que te das cuenta después del primer mordisco en el Satay Grill, el nuevo restaurante de brochetas de la calle Carme. Como si estuvieras en una esquina de Singapore, en la entrada te recibe una parrilla de carbón de la que no paran de salir pinchitos. Tienes once variedades donde escoger. El más popular, el de pollo con reducción de teriyaki; los que no te puedes perder, el de codorniz en salsa vindaloo, el de albóndigas de cerdo thai y el de calamar con hoisin. El quemadito de la parrilla le da un toque crujiente que hace perder el norte. Controlando que todo salga delicioso está Xavier Pellicer, uno de los mejores cocineros de estas tierras, que después de muchos viajes al sudeste asiático, tenía ganas de abrir un restaurante divertido y desenfadado. Lo ha conseguido. Para completar tanto pinchito, pídete alguno de los buns baos (panecillos chinos al vapor que van a explotar cómo nueva tendencia gastronómica) o las ensaladas sanas de producto mediterráneo y giro asiático. El local tiene ventanales gigantes que dan a la calle que lo hacen ideal para un mediodía con amigos, o para cenar con una copa en la mano antes de salir de fiesta. No te resistas, y déjate llevar por el poder adictivo de las brochetas asiáticas.
