En la calle Joaquín Costa hay un bigote. Bueno, hay muchos, pero sólo uno es el rótulo de un espacio polivalente donde visitar, exponer o comprar todo tipo de productos de diseño, desde ilustraciones hasta ropa pasando por artículos de decoración. El Bigote del Sr. Smith es galería, tienda, taller y mucho más. Tanto, que lo mejor será que nos lo expliquen Clara y Carina.
¿Qué se esconde tras el Bigote del Sr. Smith?
El Bigote es un espacio en el que se da oportunidad a la gente que acaba de empezar en el mundo del arte, aunque la gente ya conocida también tiene su hueco. Tenemos por un lado la parte de tienda, con joyería, cerámica, decoración… todo pensado para poner bonito un espacio. Hace poco, además, abrimos un espacio con sofás y decorado como si fuera una casa. La idea es hacer ahí charlas con gente de la música, moda, pintura… todo lo que es arte. Hace dos semanas tuvimos a Amaia Arrazola y a Txemy, dieron una charla, con la gente aquí relajada, todo en plan cómodo y con cervecitas.
¿Cuánto tiempo lleva abierto?
Hace ya dos años y medio.
¿Y ha cambiado mucho su concepto desde que abrió?
Se han cambiado algunas cosas de sitio, se ha traído más producto… creo que se están aprovechando cada vez más los espacios. Hacemos de todo. Viene gente a decirnos «oye, yo hago esto», y siempre les escuchamos. En otros sitios se fijan mucho en la experiencia previa y esas cosas, aquí no: si nos gusta y tiene cabida en nuestro espacio, le damos una oportunidad. Por ejemplo, hace un mes vinieron unas chicas que hacen ilustración en monopatín, buscaban un sitio para hacer una expo de sus tablas y al final lo harán aquí en agosto. Es todo muy abierto.
¿Qué tipo de artistas suelen venir?
Sobre todo ilustradores. Fotografía no hay ahora mismo, pero aceptamos si alguien quiere hacer alguna expo de foto.
¿Y todo el producto es de Barcelona?
El 90%. Hasta hace poco eran todos españoles, pero ahora sobre todo en ilustración empezamos a tener a gente de fuera, como Kris Tate, una ilustradora que lo está petando en Londres. Contactamos con ella hace unos meses y hemos pactado una expo con ella que inauguraremos el día 24.
Da la impresión de que en Barcelona hay todo un boom de la ilustración. ¿Es así?
Sí, hay muchísima gente de aquí, pero también gente de fuera que viene a Barcelona para darse a conocer. Que lo consigan o no ya es otra cosa. De hecho, hay muchos ilustradores nuevos que se parecen a otros ilustradores de por aquí.
Paula Bonet.
¡Exacto! Ella, por ejemplo, es una referencia ahora mismo y eso se nota en nuevas ilustradoras.
Se crea mucha ilustración, ¿pero la gente la compra?
Sí que se compra, aunque tiran más hacia lo conocido. Les cuesta comprar lo nuevo, se lo piensan mucho.
¿De las que tenéis qué firmas son las que más venden?
Fernando Vicente y Kris Tate.
Se dice que los españoles compran poco arte, que los que compran más, incluso aquí, son los extranjeros. ¿Es así?
Aquí entra mucha gente, pero los que más compran y gastan son los de fuera. Los españoles muchas veces miran el nombre, se lo apuntan y lo buscan por internet. A veces también compran, pero suelen ir a lo más económico.
También montáis eventos. Sin ir más lejos, este sábado hacéis uno de vuestros vermuts.
Sí, es el quinto. Damos vermut gratis y aperitivo, y además hay un 20% de descuento en todos los productos menos en ilustraciones. Esta semana viene la gente de Caravan Made con productos de huerto urbano y nos parece súper guay. Además lo hacen todo gratuito para darse a conocer, ¡así que genial!
Por cierto, ¿de dónde viene el nombre de El Bigote del Sr. Smith?
En un primer momento pensamos en crear un personaje: el Señor Smith. Sería un ladrón de guante blanco que robaría arte para exponerlo en la galería. En cuanto al bigote, simplemente nos pareció que podía dar un toque divertido a la historia: da mucho juego pensar en los millones de tipos de bigotes y en las personas que puede haber detrás. Además nos pareció una manera de darnos margen para acciones de diseño y marketing.
¿Nos contáis un sueño?
(Clara) Tener la capacidad de poder controlar el tiempo. De este modo la vida iría a la velocidad que realmente me va bien y viviría las experiencias buenas y malas el rato que me pareciera pertinente. Siempre fui algo «epicureísta».
¿Y un secreto?
(Clara) Cuando era pequeña le robaba a mi hermano sus revistas guarris para experimentar con mi ser. Perdona, David: nunca lo supiste, hahaha.